sábado, 27 de octubre de 2007

O samain



A noite do 31 de outubro comeza o ano novo celta e a súa festa en honor dos difuntos, marcando a transición do outono ó inverno, nesta noite, un pobo con fondas crenzas religiosas relacionadas coa inmortalidade da alma, provintes da noite dos tempos, cunha preocupación natural polos queridos difuntos expostos ó frío e á escuridade do inverno, á intemperie e á tristura dos camposantos, buscou, e encontrou un mecanismo de reparación: preparando alimentos e agasallos os parentes vivos, para os parentes mortos, sería posible que as ánimas dos parentes finados voltasen a visitar ás súas familias e ás súas vellas casas para comer nas mesas e para quentarse ó carón do lume da lareira.




Durante la noche del 31 de octubre los druidas (la casta sacerdotal de los celtas) recogían las bayas del muérdago de los troncos de encinas y robles, con una hoz de oro. ¿Y por qué una hoz de oro? Muy sencillo. Los celtas consideraban a este metal como un metal puro, y era por tanto el único que se podía utilizar para estos quehaceres. Una vez subidos al tronco de un roble o encina, los druidas cortaban baya por baya de muérdago mientras recitaba unos mantras, que seguramente eran para atribuir más poder al muérdago. Por desgracia, los druidas no dejaron restos escritos pues así, como dijo Julio César "evitaban que su sistema de adiestramiento cayese en manos del vulgo y, segundo, que los estudiantes descuidaran el ejercicio de su memoria por confiar en la palabra escrita". Continuemos con el rito: acto seguido depositaban esas bayas en un calderito o las tiraban a un manto blanco que sostenía otro druida en el suelo. Esta descripción de este ritual se la debemos al historiador Plinio Después, esas bayas tan especiales, tendrían indudables poderes curativos para el poblado, y para sus elaboraciones "mágicas". También diremos que es en esta fiesta donde los druidas pueden comer carne de cerdo y beber vino, sólo esta noche. Seguramente os preguntareis ¿y el resto del año? Para ellos no estaba prohibido pero si estaba muy "desaconsejado"; debemos recordar que los druidas eran una casta sacerdotal, y que por tanto ejercían mucho poder sobre el poblado. Ellos eran los guías y los sabios y debían dar una imagen de serenidad y de respeto hacia los demás (al menos en mi opinión).
Alejémonos de esa fecha y vayamos unos días antes. Durante esos días antes del año nuevo, tenían lugar innumerables sacrificios animales. Además de tener un carácter religioso, tenemos que tener en cuenta una cosa: la fecha. Se acerca el invierno y hay que empezar a almacenar para hacer frente a los duros meses que vienen por delante. Estos sacrificios de animales, se hacían con el objetivo de aprovisionarse de carne y de piel para el invierno. Era su peculiar "matanza", como la que se celebra en España.
Bien, una vez cometidos los sacrificios, y recogido las bayas de muérdago, volvamos a esta magnífica noche. Por todos es sabido que esa noche está relacionada muy directamente con el mundo de los muertos. Pues bien, esta creencia estaba muy arraigada en el pueblo celta. Ellos creían que esa noche, una "puerta" se abría, y la dimensión de los vivos quedaba en comunicación con la dimensión del mundo de los muertos, al menos por unas horas. Durante este periodo no se podía salir de la comunidad, pues en esta noche, la comunidad no se ponía en contacto con otras comunidades sino que se ponían en contacto con sus propios antepasados. Durante esas horas, se podía tocar, palpar e incluso se podía traspasar al mundo de los muertos. Por eso en todo el pueblo había hogueras. No se encendían con la intención de espantar a los malos espíritus ni nada de eso, sino que se encendían para poder guiar a los muertos en la oscuridad de la noche, para que encontrara a sus parientes y hogares, y se pudieran calentar con el calor del fuego del hogar.
Como apunte final a esta fiesta celta, mencionar una curiosa tradición: los celtas, esas noches, amontonaban las calaveras de sus muertos (y también de sus enemigos) y las pintaban. El significado de esta tradición en este pueblo no lo sé, pero que tubo repercusiones en otra culturas como la galaica. Esta cultura tenían en las encrucijadas amontonamientos de piedras (llamados milladouros) y se tenía la costumbre de depositar una piedra y pedir un deseo. Existe un milladouro en el camino de Santiago, que es famoso (además de estar cerca de Santiago de Compostela), porque posee una gran cruz de hierro. El hecho de depositar una piedra allí es signo de que no tendrás mala fortuna durante lo que queda de viaje, por eso los peregrinos sulen llevar una piedra desde su lugar de origen, o bien la cogen antes de llegar al milladouro.
Cristianización de la fiesta
Como ocurre en la historia de las fiestas, son muchas las que han tenido que cambiar con la llegada del cristianismo. Y lo mismo ocurre con el año nuevo celta. La Iglesia, quiso quitar esta fiesta, y en su lugar pone la fiesta de Todos los Santos, en conmemoración de todos los santos anónimos , es decir, todos los santos que, bien no se sabe el nombre o los datos sobre ellos son confusos. Se puso en esa fecha para evitar que coincidiera la celebración por los muertos el mismo día (el día de todos los difuntos es el 2 de noviembre). Finalmente es en el siglo VIII cuando se instituye oficialmente la festividad de Todos los Santos por el episcopado franco (siendo gracias a Alcunio, consejero de Carlomagno, la gran difusión). En el siglo IX el emperador Ludovico Pío, a petición del Papa Gregorio IV la extiende por todo el reino franco, instituyéndose durante la Edad Media poco a poco en más países. Es en el año 1475 cuando el Papa Sixto IV la hace obligatoria.


Expansión de la fiesta al nuevo mundo

El halloween es una fiesta característica de Estados Unidos (entre otros). Ante esto, surge una necesaria y sana pregunta: si la fiesta era celta ¿cómo llega a Estados Unidos? La explicación es bastante sencilla.
Si en América del Sur los principales colonizadores fueron los españoles, en América del Norte fueron principalmente los ingleses. Los colonizadores, allá donde van, dejan un rastro cultural: creencias religiosas, la lengua y las fiestas. Pues bien, cuando llegó el Mayflower a Norteamérica cargado con colonos ingleses e irlandeses, trajeron consigo todas sus tradiciones y entre estas una llamada Halloween, conocida como Noche de Brujas. Esta fiesta se celebraba la noche del 31 de octubre, y para estas horas, las casas se adornaban con calabazas huecas con velas dentro (dibujando "terroríficos" demonios y seres malignos), y los niños iban disfrazados de esqueletos y fantasmas pidiendo de casa en casa dulces y golosinas, el famoso "trick or treat" que viene a ser trato o truco. Los niños iban a una casa y decían eso; si les daban las golosinas se marchaban a otra casa, pero, si por el contrario no se las daban, gastaban una pequeña broma a sus habitantes. (NOTA: como habréis podido observar, esas "pequeñas bromas" hoy en día ya no son tan inocentes, puesto que huevos y pintura suelen quedar estampados en la casa de más de uno...)
Antes he comentado que las casas se decoraban con calabazas. ¿Por qué? Ahora verás como tiene que ver con un irlandés llamado Jack...


La leyenda de la calabaza




Hace mucho tiempo, en un pequeño pueblo irlandés había un monje llamado Jack. Jack según algunas leyendas era un tipo alto y delgado, que le gustaba gastar bromas y hacer maldades. Pero era un hombre astuto, y tanto lo creía él, que hasta hizo un pacto con el diablo. El pacto, cuentan, consistía en que el diablo no lo dejaría ir al infierno si Jack hacía el mal en la tierra. Y así fue. Pero jack era mortal, y como a todos los mortales le llegó su hora. En el cielo no lo dejaron entrar, no podían dejar entrar a un ser tan malo, y claro en el infierno el diablo cumplió su parte y no le dejó pasar, pero dio a Jack una linterna, una peculiar linterna en compensación por todo el mal causado. Esta linterna consistía en un nabo hueco con un carbón que sería incandescente por siempre. Y desde entonces se cuenta que Jack (conocido por Jack of the Lantern, Jack de la linterna) deambula por el mundo con su linterna en busca de un lugar donde descansar.
La verdad es que esta es una versión de la conocida leyenda de Jack of the Lantern o Jack-o-Lantern, pues existen infinidad de variantes. Por ejemplo, existe otra variante de la leyenda en la que Jack hizo una broma al diablo; le hizo trepar por un árbol seco y quedó encerrado en su tronco. A cambio de su libertad, el diablo le tendría que dejar de tentar con la bebida. Y claro, como había sido una persona que había cometido malas acciones, y como el diablo en venganza por la broma no le dejó entrar, se quedó por "ahí", vagando eternamente con su linterna.
La linterna era a base de nabo, entonces... ¿de donde viene la calabaza? Cuando llegaron los primeros colonos ingleses e irlandeses, tenían la tradición del nabo, pero se encontraron con la calabaza. Ésta ofrecía mejores características que el nabo: en primer lugar es más grande que un nabo y se puede introducir una vela, dando más luz; en segundo lugar proporciona más alimento; y en tercer lugar es más vistosa. Existe también la leyenda que se recorta la calabaza en forma de monstruo y se enciende una vela dentro para que Jack, Jack el de la Linterna, no se acerque a esa casa, empuñando su eterna luz para ver en las tinieblas...

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